Síguenos F Y T L I T R

El Banco de España revisa a la baja el crecimiento económico en 2021

La recuperación española está siendo más lenta que la media de la zona euro

Billetes de 10 euros. Fotografía de archivo. | Efe - Daniel Santamaria - EFE - Banco

| Madrid |

El Banco de España ha revisado a la baja su previsión de crecimiento para 2021, hasta el 4,5 %, lo que supone una rebaja de 1,9 puntos respecto a su anterior estimación, al tiempo que ha elevado sus previsiones de inflación, que de media será más alta en 2022 que este año. En su último informe trimestral de la economía española, la entidad justifica los cambios por el empeoramiento de la situación sanitaria, la persistencia de los problemas globales de suministro, los retrasos en la ejecución de los fondos europeos y un menor dinamismo del consumo de los hogares y de la llegada de turistas internacionales.

El informe detalla que las proyecciones son menos optimistas que en septiembre debido a «las sorpresas a la baja en los datos del segundo y el tercer trimestre», pero también por el «menor dinamismo de la actividad» en el último trimestre, de acuerdo con los indicadores disponibles. Igualmente atribuye la rebaja a la «mayor persistencia de lo esperado de los cuellos de botella» -en alusión a los problemas de abastecimiento y transporte- y a los «retrasos en la implementación de proyectos» financiados por los fondos europeos «Next Generation».

Advierte que los datos respecto a la ejecución son «todavía limitados» y que la información disponible «es incompleta», aunque se detecta una «implantación más tardía de los proyectos» de lo previsto que hace pensar que su impacto será mayor a partir de 2022. La entidad ha rebajado en menor medida (cuatro décimas) el crecimiento previsto para 2022, hasta el 5,4 %, mientras que ha elevado casi dos puntos el de 2023, hasta el 3,9 %. Para 2024 -ejercicio que aparece por primera vez en el documento-, la entidad predice un avance del 1,8 %. «Bajo la trayectoria proyectada, el momento en que el producto de la economía recuperaría su nivel previo a la pandemia -en 2020 el desplome fue del 10,8 %- se situaría entre finales de 2022 y comienzos de 2023», reza el texto.

La recuperación española está siendo más lenta que la media de la zona euro, lo que el informe vincula al mayor peso en la economía del turismo internacional -que se recupera lentamente y se ha visto penalizado por la reciente ola de contagios tras la variante ómicron- y a que la demanda interna también está mostrando «un menor dinamismo» que en otros países de la UE. La rebaja para 2021 supone un ajuste de más de 5 puntos de la recuperación prevista para el consumo privado, que se quedará en el 4,3 %, y de dos puntos para la inversión, que crecerá el 3,9 %, mientras que el incremento de las exportaciones se corrige más de 3 puntos al alza, hasta el 11,9 %.

La demanda nacional (consumo e inversión) tirará del crecimiento en 2021 con una contribución de 4,2 puntos porcentuales, mientras que la demanda exterior (exportaciones e importaciones) sumará 0,3 puntos, frente a la previsión de septiembre en la que el Banco de España estimaba un aportación negativa. El empleo medido en horas trabajadas crecerá el 7,4 % este año y el 3,8 % en 2022, menos de lo previsto en septiembre, si bien la tasa de paro ha mejorado una décima para cada año, con una reducción al 15 % de media en 2021 y al 14,2 % en 2022. La previsión de déficit público mejora ligeramente para este año al 7,5 % del PIB, pero empeora para 2022 al 4,8 %, en tanto que aumenta la deuda pública prevista al 120,4 % del PIB en 2021 y al 115,7 % en 2022.

Inflación alta también para 2022

El Banco de España ha corregido significativamente sus cálculos de inflación y augura una subida media de los precios del 3 % para este año -ocho décimas más que en su anterior estimación- y del 3,7 % para el que viene -1,9 puntos más-. Sí anticipa una moderación en el IPC de cara a 2023 y 2024, con tasas del 1,2 y del 1,5 %, respectivamente. El informe subraya la duración de las «fuertes presiones inflacionistas» y advierte de la existencia de posibles «efectos de segunda vuelta» -en referencia a que el incremento de los costes por el encarecimiento de la energía acabe repercutiendo en el precio que paga el consumidor por otros productos- y de su impacto directo e indirecto sobre la actividad económica.

Relacionado
Lo más visto