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Familias de Mallorca, sobre la gestación subrogada: «A quien juzgue, le presto mis zapatos»

Recuerdan que las gestantes «lo hacen libres y porque quieren» y creen que la larga lista de espera para adpotar favocere esta vía

Marga, sus dos hijos y su marido Miquel Ángel, en una foto de familia.

| Palma | |

«A quien juzgue, le presto mis zapatos. Si quieren saber las opiniones sobre la gestación subrogada, que pregunten a las propias gestantes, y que no se basen solo en un caso aislado. Porque si las conocen, sabrán que ellas no están obligadas, ni maltratadas, ni esclavizadas para hacerlo. Lo hacen libremente y porque quieren».

Así se muestra la mallorquina Marga Hernández, que con su marido Miguel Ángel son padres de dos niños mediante gestación subrogada, una práctica no legalizada en España y que en la última semana está generando mucha opinión pública en contra de este método. Sus hijos se llaman Alejandro, de 11 años, y Ana, de tres. El primero fue gestado en Járkov y la segunda, en Kiev. En su caso, con el primero no tuvieron problema pero con la pequeña tardaron tres años.

Marga añade que ha estado en todo momento en contacto con la madre gestante. Ella es crítica con las opiniones negativas sobre esta práctica. Sobre la pregunta de si cree que un bebé es un deseo o un derecho, responde: «Está claro que no es un derecho, ni un juguete, pero en España deberían poner las cosas más fáciles, pues si fuera legal, no se comercializaría. Ojalá lo hubiese podido tener de forma natural, el 99,9 % de nosotras lo preferiríamos, y ojalá esta práctica la hubiese hecho en España, y no en Ucrania».

Jero y Miguel Ángel, de Llubí, tuvieron un hijo por gestación subrogada en 2019, en Kiev. Comentan que el proceso fue «muy bien y sin complicaciones, y a día de hoy mantenemos con la mujer una bonita amistad». Se muestran críticos con las opiniones que han escuchado: «Sí ven bien que si una persona tiene un problema en sus ovarios o espermatozoides, acudan a la donación, pero se ve mal la gestación.

En la familia de mi gestante, tenían un caso igual, y por ello decidió, de manera libre y voluntaria, ayudarme. Gracias a ella, hoy tengo una hermosa familia». Jero comparte que «un bebé no es un deseo ni un derecho, pero yo presto mis zapatos a quien quiera y así, esas personas que critican, cambiarían su punto de vista. Hay mucho hipócrita. Esto tendría que estar regulado por todo».

Adopción

Las personas entrevistadas en este reportaje creen que si las instituciones baleares facilitaran las vías de adopción, sería la primera opción, pero la cuestión es que llegan a esperar hasta 14 años para ser padres. Marga y Toni, un matrimonio de Llubí, no pueden ser padres de forma natural porque ella toma un medicamento para regular su enfermedad, lo que le impide gestar. A Toni sí le gustaría ser padre por adopción, pero es algo que, además de lento, es costoso. Sobre la gestación subrogada, ni están en contra, ni a favor, pero sí comentan que el dinero, en su caso, es un impedimento para buscar métodos.

"Para nosotros, la gestación subrogada no era una opción porque sabíamos lo que cuesta. He dejado de lado la idea de ser madre por esta cuestión económica. Pero no estoy en contra de esa práctica, aunque nosotros elegiríamos antes la vía de la adopción«, apunta Marga, que añade que »en España deberían facilitar más las cosas".

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