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Editorial

Todos pendientes de Unió Mallorquina

Muchas horas después de que se cerraran los colegios electorales nadie sabe qué va a ocurrir y, naturalmente, todos los ojos están puestos en Maria Antònia Munar y su revalidado poder de decisión al desaparecer las mayorías absolutas. A pesar de que UM es un partido minoritario, ha vuelto a convertirse en la llave que abre las cerraduras del Consolat, del Consell y de Cort. Nada menos.

Aún es pronto y cualquier conjetura resultaría precipitada, pero sin duda los interesados -Matas, Munar y Antich- están ya realizando toda clase de combinaciones posibles para diseñar un pacto que pudiera garantizar la gobernabilidad durante cuatro años. No es tarea fácil. Si bien Matas tiene la opción legítima -no olvidemos que aunque ha perdido las mayorías absolutas sigue siendo el partido más votado y con diferencia- de decidir gobernar las tres grandes instituciones en solitario, es una variable arriesgada que puede arrojar un problema tras otro, al tener la oposición unida más votos que él. En ese caso tendría que negociar cada uno de sus proyectos y garantizarse el apoyo externo de alguno de los otros partidos. Y, seamos realistas, será difícil que le apoyen.

Optar por un pacto de gobernabilidad con otro partido es una posibilidad que conduce directamente a UM porque ¿qué otro grupo podría gobernar junto al PP? Y tal como ha ido la campaña parece difícil que Munar acepte según qué propuestas. El PP no sólo ha pretendido borrar de las instituciones al que hasta ahora era su aliado, sino que además, en la campaña al Consell, ha utilizado un tono sumamente agresivo. Si a ello se le añaden la feroz persecución de la que ha sido objeto UM por parte de un medio íntimamemte vinculado al PP -que también ha participado activamente en la cacería anti-UM- no es extraño pensar que en estos momentos, y mientras no se cicatricen las heridas, es impensable llegar a acuerdos.

La otra posibilidad es que Munar mire hacia la izquierda, que tampoco es fácil, porque son conocidas las malas relaciones entre UM y los socios del Bloc. Pero todo es posible.

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