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Plantados en clase

Binicanella da a conocer ecampo mallorquín a los pequeños escolares de la Isla

En una pequeña granja, un coqueto huerto o un fantástico invernadero, los escolares aprenden lo que es el campo mallorquín.

La casa de colonias Binicanella, en Bunyola, puso en marcha El camp mallorquí, una actividad dirigida alumnos de Infantil y Primaria de todos los centros escolares interesados en participar hasta fin de curso.
La inauguración estuvo protagonizada por casi cincuenta niños y niñas del colegio público Mensió Simonet i Rosselló de Santa María.
Durante toda la mañana los pequeños, atentos a las explicaciones de los monitores, conocieron el pequeño huerto de plantas aromáticas y hortalizas, además del invernadero, la granja donde corretean a sus anchas las gallinas, gallos, ovejas, cabritos y faraonas y un aula donde se han instalado paneles explicativos y la proyección de un interesante video.
Durante la primera tarea de estas actividades donde se muestra el campo mallorquín a los niños, estuvo Malena Estrany, directora insular de Joventut del Consell de Mallorca, institución que ha subvencionado dicho proyecto y del que, según confesó Estrany, «estamos satisfechos de colaborar ya que con esta actividad se da a conocer el campo mallorquín a los más pequeños».
Con gran actividad y ansiosos de participar, los niños y las niñas no dudaron en ponerse a regar las plantas de cebollino, tomateras, lechugas y las patatas, entre otros.
En pequeños grupos, fueron trabajando alumnos y monitores en diferentes funciones. Mientras unos preparaban la tierra para plantar otros se decidían por dar de comer a las gallinas.
El invernadero fue otro de los lugares donde los niños se quedaron atentos a las explicaciones y descubrieron la imprescindible función de las casitas de plástico.
En el aula de formación pudieron apreciar los paneles explicativos con grandes fotografías y atender a la proyección del video. A la hora de la merienda se colocaron bajo la sombra del porche y una vez que finalizaron pudieron participar en los diferentes juegos que se habían preparado, antes de comenzar a realizar un plantel de pequeñas plantas. Plantas que se pudieron llevar los pequeños alumnos a sus casas y comentar a sus padres cuanto habían visto y aprendido. Sin duda, una jornada al aire libre de lo más divertida y lúdica para que los más pequeños conozcan la importancia y encanto del campo mallorquín y no se crean que los huevos nacen en la nevera o que sólo hay parques, asfaltos y grandes almacenes en una ciudad que avanza de manera vertiginosa hacia la montaña.


Julián Aguirre
(texto y foto)

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