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El religioso radical chií impone diez condiciones para un alto el fuego en Irak

Exige la retirada inmediata de las tropas de EE UU de Nayaf y que se restablezcan los servicios mínimos

Hasta los ciudadanos de más edad del país están dispuestos a coger las armas para conseguir que las tropas extranjeras se marchen de Irak.

EUROPA PRESS-BAGDAD
El dirigente radical chií iraquí Moqtada Sadr, que según su entorno resultó herido leve por las esquirlas de un obús durante los combates entre sus milicianos del Ejército del Mehdi y las tropas estadounidenses en Nayaf, puso ayer diez condiciones para un alto el fuego, entre ellas la retirada de los soldados norteamericanos de la ciudad santa chií. Sadr dio a conocer sus condiciones durante una conferencia de prensa en la localidad asediada de Nayaf, a un centenar de kilómetros al sur de Bagdad, donde se libran fuertes combates. Entre otras condiciones, el clérigo aseguró que «si todas las fuerzas de ocupación y las fuerzas de seguridad iraquíes se retiran de la ciudad y si la Marjaiya (la principal autoridad religiosa chií iraquí) acepta tomar el control de la localidad, entonces el Ejército del Mehdi abandonará Nayaf», según ese portavoz.

El líder chií exige además que «todos los servicios públicos básicos (electricidad, agua y teléfono) sean restablecidos» y que sus milicianos sean «autorizados a llevar armas para su propia defensa». El Ejército del Mehdi de Sadr debe quedar reconocido como un «movimiento ideológico» que tenga el derecho a decidir, si lo desea, si se convierte en un movimiento político.

Además, el líder radical solicitó la liberación de todos los «resistentes», de los religisoso y de las mujeres y el final de las «persecuciones» contra los «valerosos combatientes de las resistencia».

También pide la dimisión del Gobierno provisional iraquí.

Poco antes de que se expusieran las condiciones, un portavoz del Gobierno interino iraquí declaró que se estaba a punto de alcanzar un acuerdo de alto el fuego en Nayaf, donde ayer se libraron violentos combates entre el Ejército estadounidense y la milicia de Sadr.

Durante el día no cesaron las especulaciones acerca del estado de salud de Sadr. Mientras su entorno afirmaba que había sido herido, el jeque Akram al Kaabi, uno de sus colaboradores, indicó que se estado es «satisfactorio» y otras fuentes afirmaban que no llegó a resultar alcanzado.

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