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«Hay que destacar el papel que jugarán las alianzas sectoriales y la colaboración público-privada en el éxito hacia la sostenibilidad»

Fanny Alba, presidenta de la Asociación de Constructores de Baleares

Fanny Alba durante la I Jornada Construcción Sostenible

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Fanny Alba, presidenta de la Asociación de Constructores de Baleares, habla a lo largo de esta entrevista sobre el necesario cambio de mentalidad del sector de la construcción para conseguir un modelo de desarrollo sostenible.

—La construcción sostenible requiere de un cambio de mentalidad del sector ¿Cree que estamos en el buen camino?
—Sin ninguna duda que sí. Nuestras empresas han iniciado un camino firme hacia la sostenibilidad con el propósito de sumar esfuerzos para acelerar en las islas un modelo de desarrollo sostenible en sus 3 vertientes: social, económica y medioambiental. Conocedores de las dificultades para cambiar de una economía lineal a una circular, nos propusimos para este año poner encima de la mesa toda una serie de cuestiones para aclarar conceptos y trazar una hoja de ruta. Gracias al patrocinio del Consell de Mallorca, nos llena de orgullo el haber sido los primeros en publicar en el archipiélago la Guía del Constructor Sostenible, que pone de manifiesto la necesidad de abordar la sostenibilidad desde sus tres ámbitos antes mencionados por igual, dando la misma importancia a cada uno de ellos. De nada servirá apostar por la sostenibilidad medioambiental si con ello las empresas ponen en peligro su viabilidad económica, viéndose obligadas a reducir plantillas o incluso a cerrar. La guía incorpora todo un capítulo de buenas prácticas que nuestras empresas ya están implantando con buenos resultados para servir de ejemplo e inspiración a las que todavía no han iniciado un camino necesario e indispensable. En este sentido, destacar el papel fundamental que jugarán las alianzas sectoriales y la colaboración público-privada.

Somos conocedores de nuestra responsabilidad al ser la construcción un gran consumidor de energía y recursos naturales. Pero al mismo tiempo, somos el sector que más potencial tiene para reducir estos consumos. Ahí está nuestra fuerza y el ser reconocidos por la Unión Europea como palanca imprescindible de la transformación verde y justa. Además, en las Islas Baleares, adquiere una necesidad esencial por ser un territorio tan limitado y frágil.

—¿Cómo deben adaptarse los procedimientos de edificación para adaptarse a las necesidades sostenibles?
El gran cambió se debe producir con el tránsito hacia una economía circular. Debemos tener en cuenta que la sostenibilidad en la edificación empieza a ser un criterio fundamental en cualquier inversión y financiación en materia de construcción en España y Europa con la implementación de la taxonomía. La idea es concebir el edificio en todo su ciclo de vida como una mina de materiales locales, de manera que lo que se utiliza hoy no sea un residuo mañana, sino un elemento que se pueda reutilizar, reciclar o convertir en otro elemento que tenga valor en el mercado. Pero también tenemos que tener presente que la circularidad va más allá de solo reciclar materiales. En este sentido, la construcción industrializada no solo reduce los impactos ambientales en el proceso de construcción, sino a lo largo de todo el ciclo de vida del edificio, necesitando menos trabajos de conservación y mantenimiento, además de menores gastos energéticos.

—¿Es posible llegar a un equilibrio entre el ‘confort’ de la edificación y el impacto en el medio ambiente?
—Totalmente. Podemos obtener el confort térmico y acústico con la mejora de los componentes pasivos de la vivienda tales como los aislamientos, impermeabilizaciones, control de las infiltraciones y fugas, etc. También mejorar la calidad del aire interior que depende mucho de los materiales no tóxicos que hayamos utilizado y del tipo de ventilación. Si combinamos todo esto con una buena iluminación exterior y con un buen tratamiento de las humedades y condensaciones, obtenemos un alto confort, bienestar y una casa más saludable sin tener que hacer ningún consumo energético activo, solo con acciones pasivas. Ello, a parte de la mejora energética, evidente y tangible, de nuestra edificación, nos ayudará a la reducción del consumo de carbono operativo en las fases de uso del edificio, reduciendo el impacto de la huella de carbono en el medio ambiente.

—Como uno de los motores económicos ¿cómo ha ido evolucionando en los últimos años el sector de la construcción?
—Los últimos años nos han dejado un sabor agridulce. A pesar de las enormes dificultades, pudimos seguir trabajando durante los peores meses de la pandemia y nos satisface haber sido el primer sector económico no agrario de las Islas Baleares en recuperar las cifras de actividad anteriores a la Covid 19. Sin embargo, la misma pandemia provocó un desorbitado aumento de precio de las materias primas de construcción a nivel mundial y un desabastecimiento que se ha visto agravado después este año con la invasión de Rusia a Ucrania, que también ha disparado los costes energéticos. Para hacerse una idea, según datos de costes de materiales del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, el incremento de precios producido durante los ocho primeros meses de 2022, supera el incremento acumulado en los últimos 20 años. Calculamos que, de media, el coste de las obras en las islas se ha incrementado más de un 30%.

El escenario actual sigue siendo muy complicado. Los precios se han ido estabilizando un poco, pero siguen estando en franjas altas. El sector durante este año se ha mantenido gracias a la inercia de los proyectos ya en marcha, pero de cara a 2023 hay incertidumbre por la inflación, los tipos hipotecarios y la crisis energética. Nos preocupa que todas estas circunstancias puedan afectar a la ejecución de los Fondos Europeos Next Generation cuyos proyectos públicos y privados para eficiencia energética serán determinantes estos años. Hay un peligro evidente que se puedan producir cuellos de botella por la lentitud en sacar las convocatorias y que las licitaciones queden desiertas si salen con precios sin actualizar.

—El pasado mes de octubre organizaron la I Jornada Construcción Sostenible ¿cuáles fueron los principales puntos a tratar? ¿qué acogida tuvo dentro del sector?
—Efectivamente. Gracias también al patrocinio del Consell de Mallorca en el marco de las subvenciones para promover la Responsabilidad Social, celebramos en octubre la I Jornada de Construcción Sostenible de Baleares con la asistencia de expertos de primera fila locales y nacionales, así como un coloquio con nuestras empresas. La participación fue un éxito y llenamos toda la sala de actos de nuestra sede de Palma con un centenar de asistentes. La conclusión unánime fue que solo trabajando y cooperando todos juntos, sector y administraciones, conseguiremos llegar a la meta de la sostenibilidad. Nuestro primer ponente, Javier González, director nacional de Formación y Empleo, expuso los retos, pero también las oportunidades para el sector que nos brinda la transición sostenible. El director técnico de la Fundación Impulsa, Toni Riera, nos habló de la economía circular como acelerador de la competitividad de las empresas de construcción. En tercer lugar, la directora general de Vivienda y Arquitectura del Govern, Cristina Ballester, explicó todo lo que se está haciendo en construcción sostenible desde la perspectiva pública y en concreto de las promociones de vivienda protegida del IBAVI. Por último, Bruno Sauer, CEO del Green Building Council de España detalló las palancas necesarias y las acciones urgentes para avanzar en la edificación sostenible. El camino está marcado hacia la sostenibilidad y nuestras empresas ya transitan en él.

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