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Mundial 2002

La selección engancha a los mallorquines

El equipo de Camacho provoca el absentismo laboral, disimulado en las principales calles de Ciutat por la presencia de los turistas

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Los chicos de la Academia Operación han aumentado el patriotismo. El país volvió a interesarse por un festival de canción devaluado y se emocionó de nuevo con una compatriota. Era obligatorio darle continuidad al sentimiento y el Mundial es el mejor test para calibrar el nivel de españolismo de cada uno. Mallorca no es el epicentro, pero Palma disminuyó su actividad para sentarse frente al televisor y ver como Morientes le cerraba la boca a Chilavert.

Mallorca se encuentra ya en temporada alta y los turistas buscan en la Isla algo distinto al fútbol "ingleses y argentinos si lo hicieron, pero ya hablaremos de ellos".

Si en lugar de salir a hacer algún recado a las 11 de la mañana, ayer se hubiera dado una vuelta por Palma hubiera visto como los turistas se fotografiaban junto a todas las estatuas y monumentos que encontraban y como llenaban las calles más céntricas de ciutat. Los autobuses de la línea 15 (la que lleva hasta s'Arenal) viajaban llenos y la Fira del Llibre veía disminuir sus visitantes «por el frío», explica un vendedor. No temieron las inclemencias metereológicas los alumnos de quinto curso del Colegio Josep Maria de Palma, que realizaron una visita cultural sin preocuparse del resultado del España-Paraguay.

Las informaciones prevenían de un importante absentismo laboral y realmente en las calles palmesanas se redujo el tránsito de nacionales, disimulado por la marabunta turística.

Si el nivel de patriotismo se mide por la exhibición de las zamarras nacionales, Mallorca volvió a suspender en el segundo examen. Cansados de ver la camiseta de la selección nacional argentina por cualquier rincón de ciutat, sólo en algunos bares pudimos contemplar como los seguidores españoles se enfundaban la camiseta de Raúl y cía.

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